Más misterios de la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial dio lugar al nacimiento de innumerables leyendas y misterios, que poco a poco parecen irse resolviendo. Hace unos días, los medios se hacían eco del posible descubrimiento del Salón Ámbar; en el día de ayer, se despejaba la incógnita que había rodeado la desaparición de Antoine de Saint-Exupéry.

Saint-Exupéry fue todo un personaje. Nacido en Lyon, en 1900, fue unos de los pioneros de la aviación, realizando los primeros vuelos postales interoceánicos, uniendo Francia con África y Sudamérica, toda una hazaña en aquellos días. Más adelante, fue unos de los primeros pilotos de Latécoère, precursora de la actual Air France.

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Además de la aviación, su otra pasión era la literatura. Fuertemente inspiradas por su trabajo como piloto, sus obras alcanzaron gran popularidad en la época. Su creación más famosa fue “El Principito”, una historia filosófica con fuerte crítica social, que pronto se convirtió en un clásico.

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Saint Exupéry fue reclutado por la aviación francesa, y destinado a patrullar el Mar Mediterráneo. En julio de 1944, ya había decidido retirarse de la aviación. Sin embargo, aún tenía que cumplir las últimas misiones de reconocimiento, preparatorias para el desembarco aliado en la Provenza. A bordo de su Lightning P-38, el día 31 de ese mes despegó de su base para no regresar jamás. Durante años, se especuló con la hipótesis de un accidente, un combate aéreo o, incluso, de un suicidio.

En 1998, un pescador francés encontró un brazalete de plata, que pudo ser identificado como una de las posesiones de Saint Exupéry. Unos años después, en 2003, se recuperaron algunos restos del Lightning P-38. Sin embargo, la incógnita sobre la causa del accidente todavía persistía.

En el día de ayer, 64 años después, un antiguo piloto de la Luftwaffe, Horst Rippert, afirmaba ser quien había derribado a Saint Exupéry. Tras años de investigación, dos periodistas franceses, Vanrell y Pradel, lograron dar con el piloto alemán, que curiosamente también se ha dedicado al periodismo, siendo locutor deportivo en la televisión publica alemana ZDF.

En aquellos años, Rippert pasaba por ser uno de los mejores pilotos alemanes, con una marca de 28 derribos durante la guerra. Afirma, no obstante, que en ningún caso supo que se trataba de Saint Exupéry, y que de haberlo sabido, no habría disparado, ya que por aquel entoncés, él, como muchos de sus compañeros, había leído todas las obras de Exupéry, el gran piloto y escritor.

 

 

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~ por Alberto en 16 marzo, 2008.

2 comentarios to “Más misterios de la Segunda Guerra Mundial”

  1. Tenían razón los hippies con su lema: Haz el amor y no la guerra. ¡Cuántas bellas almas se pierden en esta! Estoy de acuerdo con John Donne y Erenest Hemimingway cuando dicen que la muerte de cualquier hombre me disminuye y que no pregunete porque nunca entonces por quién doblan las campanas pues están muriendo por mí.

  2. Perdón, las campanas están doblando por mí.

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