El Robot del Amor

David L. no era el chico más popular del instituto. Tampoco lo fue en la Universidad, el hecho de estudiar Física y especializarse en Robótica no ayudaba. Además, reconocía que se ponía nervioso cuando estaba con alguna mujer. En su carrera, los hombres eran mayoría, y las pocas chicas matriculadas nunca le habían llamado excesivamente la atención. Así que, cada vez que se encontraba con alguna mujer, no podía evitar ponerse a sudar, a tartamudear… David siempre pensó que las mujeres eran complicadas, impredecibles; en contraste con la exactitud y predecibilidad de los números a los que había consagrado su vida.

Un día, mientras veía distraídamente una película manga, reflexionaba sobre el hecho de que él no tenía la culpa de que las mujeres fueran tan raras. Él no tenía la culpa de que ninguna de ellas se mostrara interesada por su trabajo, o por su físico, o por su forma de ser. Y de repente se le ocurrió una idea: sería maravilloso que un robot pudiera hacer el papel de mujer en su vida.

Pensaba David que así no tendría que esforzarse por comprender sus reacciones, él la programaría a su gusto. Tampoco se pondría nervioso en su presencia, y podría comportarse con naturalidad. Pero David no se conformaba con eso. Él tenía sus necesidades, y quería que su mujer-robot también pudiera satisfacerlas.

Unos años después, David está preparado para presentar, en un encuentro de especialistas en robótica que se celebrará en la Universidad de Maastricht los días 12 y 13 de este mes, a ANDY, el Robot del Amor, que según palabras del propio David “creará un nuevo orden mundial”.

Andy es capaz de tener relaciones tanto con hombres como mujeres, ya que todo será ajustable, desde la profundidad de la vagina y la talla del pene, hasta el olor corporal o la temperatura. Estre sus virtudes, David destaca su paciencia, su capacidad para proporcionar felaciones de intensidad variable, su capacidad para aprender nuevas prácticas sexuales (que el propio usuario podrá instalar) y que incluso, podrá enseñar nuevas técnicas a su propietario a medida que las vaya aprendiendo.

David afirma además que el problema de la promiscuidad de los robots, que no diferencian entre una persona u otra, pronto desaparecerán, ya que confía en poder implementar en ellos la capacidad de desarrollar sentimientos como la empatía, el humor, la comprensión y sobretodo, el amor.

De momento, David se ha hecho muy popular entre sus colegas de laboratorio. Con las mujeres, sin embargo, sigue igual. Pero ya no le importa, ahora tiene a Andy.

Noticia original aquí.

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~ por Alberto en 10 junio, 2008.

Una respuesta to “El Robot del Amor”

  1. Yo quiero una de esas mujeres robots para tener sexo todas las noches cuando mi novia no me visité. Así la desprogramare de tanta que la hago gozar que hará cortocircuito cuando termine dentro de su vagina robótica. Una fantasía sexual que quiero tener pero… Lastimosamente nadie me puede ayudar.

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